jueves, 13 de julio de 2017

Objetivismo y experiencialismo (3)

Continuando con el tema de las dos publicaciones anteriores sobre objetivismo y experiencialismo en la lingüística cognitiva, tal como lo explican los autores María Josep Cuenca y Joseph Hilferty, tenemos que para su definición se ha tomado un análisis de la naturaleza cognitiva del lenguaje que adopta un punto de vista experiencialista, en lugar de uno objetivista. Los teóricos estadounidenses George Lakoff y Ronald Langacker hablan de realismo experiencial. Para diferencias ambas formas de pensamiento, se pueden destacar algunas consideraciones:

Para los teóricos objetivistas, el pensamiento implica un manejo mecánico de símbolos abstractos, que adquieren su significado por correspondencia directa con el mundo exterior. En cambio para los experiencialistas, el pensamiento va más allá de una manipulación de signos abstractos. Tiene una estructura "ecológica", en el sentido de que la eficiencia del pensamiento cognitivo depende de la estructura general del sistema conceptual, y no simplemente operaciones entre símbolos aislados.  

Como consecuencia de esto, desde la posición objetivista la mente humana es una especie de "espejo de la naturaleza", por lo que el pensamiento es abstracto e independiente de las limitaciones físicas humanas (y sus sistemas perceptuales o nerviosos). Por el contrario, para el experiencialismo, las estructuras que constituyen nuestros sistemas conceptuales de pensamiento, surgen de la experiencia del cuerpo humano y tienen sentido según ellas se producen y acumulan. Lakoff y Langacker remarcan el "carácter corpóreo" del lenguaje. El centro de nuestros sistemas conceptuales se basa directamente en la percepción, en el movimiento, en la experiencia física y en la socialización.

En la próxima publicación veremos qué implicaciones tiene esto en la definición del pensamiento, y cómo el objetivismo y el experiencialismo ven la cognición del lenguaje. 

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