domingo, 16 de julio de 2017

Arte y Estética Digital según Roncoroni

El profesor peruano de origen italiano Umberto Roncoroni, miembro docente de la Universidad de Lima, ha trabajado el tema de la tecnología, el mundo digital y la cultura cibernética, desde una óptica filosófica comunicacional, sin perder de vista el cómo la infomática nos está cambiando muy rápidamente, sobre todo en Latinoamérica. Se preocupa por carácter universal y globalizado que han alcanzado los diferentes softwares, con tal velocidad que no ha dejado que se produzcan trabajos teóricos que delineen a cabalidad la esencia y los alcances de esta herramienta.

En su libro de 2009, Arte y Estética Digital. Estudios y críticas desde Latinoamérica, analiza la forma en que los medios digitales están modificando la forma de crear y comunicar. Las tecnologías de información obligan a ver estos cambios desde una perspectiva cultural. Sin embargo, la naturaleza de esta influencia se ha explorado solo superficialmente: es que la comprensión de lo digital, nublada por la sombra de sus efectos especiales, requiere un dominio coordinado de lo científico, de lo tecnológico y de lo estético; con una estética que, además, tiene que ser radicalmente diferente a la del pasado.

Roncoroni, que es el organizador de “Artware”, la bienal de arte digital de Lima, trabaja la relación de las computadoras con el arte y la educación, y demuestra que solamente una aproximación interdisciplinaria puede enfrentar con éxito las manipulaciones de los superpoderes de la tecnología digital, que parecen anunciar una crisis irreversible de la creatividad humana. Por lo tanto, él invita a plantearse una serie de cuestiones, que van de la muerte del arte a la vida artificial, con el fin de diseñar una "arquitectura de la interacción", entendida no tanto como concepto informático sino, más bien, como comunicación e intercambio entre sujetos y conocimientos. 

Afirmó en 2012, en una ponencia en la Universidad de Medellín, Colombia: "Dentro estas dinámicas el arte digital no debe considerarse un nicho, o un nuevo “ismo” artificial e innecesario, más bien se presenta como posibilidad de un nuevo paradigma artístico (al mismo modo de lo que pasó con la fotografía). A pesar de esto, no estoy del todo seguro que el arte digital alcanzará realmente su potencial de ruptura cultural, estética y filosófica. Hay demasiados intereses corporativos e institucionales que hacen que los conceptos de arte, de artista, de obra, de autor, de lector, de museo etcétera, se mantengan en los dominios tradicionales, aunque estos se encuentren desde hace tiempo sin sentido". Como se ve, es todo un tema para discusión, que hoy está en plena evolución.



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