lunes, 31 de marzo de 2014

La imagen como problema conceptual

"Imagen visual"; "Imagen mental"; "Imagen sensorial"; "Imagen personal"; "Imagen corporativa"; "Imagen televisiva"; "Imagen geográfica"; "Imagen estereográfica"; "Imagen virtual"; "Imagen estereotipada"; "Imagen gráfica" “Imagen digital”... Es sorprendente como un mismo término, un mismo concepto, pueda incluir tantas ideas diferentes a la vez. Sobre todo cuando el origen de la palabra (imago = sombra) no pareciera poder generar tantas distintas variantes. Sin embargo, ya en latín, el humilde imago fue adquiriendo con el tiempo varias importantes acepciones.

Es bueno acudir pues a la etimología. Un Diccionario Latín-Español reza: "Imago: imagen, representación, retrato, busto de un antepasado, estatua // sombra [de un muerto]; aparición, fantasma // eco // copia, reproducción // apariencia."(Diccionario Spes Latino-Español). La misma polisemia que aún hoy tiene.

Pero es esa gran cantidad de significados paralelos la que da a la idea de imagen su importancia y trascendencia. Y más en este principio del siglo XXI, cuando la tecnología y la comunicación han hecho de ella un elemento capital, tanto en el campo de la percepción visual como en el de las ciencias sociales. Es en esa dirección que cobra importancia el estudio de la imagen, conjugando sus interpretaciones vigentes con nuevas variantes, desarrolladas sobre la base de técnicas y necesidades contemporáneas.

Se plantearía entonces un enfoque hacia el conocimiento de la imagen en general, para luego aplicarla al mundo de la comunicación. Y más específicamente en el contexto de la globalización y la digitalización. Aquí es donde el problema conceptual de la imagen cobra énfasis, pues se dirige hacia el señalamiento de los tipos de imágenes, sus aplicaciones y características actuales, y su relación con la tecnología, la comunicación y los sistemas multimedia.



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