martes, 6 de agosto de 2013

La "Nanofobia"

Los miedos han formado parte de la personalidad humana desde el principio de las civilizaciones; de hecho, es una reacción insrtintiva, puesto que todos los animales tienen miedos. Pero la cultura ha transformado esos miedos "animales" del ser humano en "psicológicos". Tener miedo a la muerte es instintivo, pero tener miedo al número 13... pues...

Bueno, la "triscaidecafobia" es apenas alguna de las "fobias" o miedos que hemos desarrollado socialmente durante generaciones, y que se asocian a hechos colectivos, situaciones desconocidas o al uso de técnicas y tecnologías inaccesibles al común de la gente. Los antiguos aborígenes de lo que hoy es Estados Unidos, por ejemplo,  temían a la fotografía en el siglo XIX porque pensaban que el alma del fotografiado quedaba atrapada en la imagen para siempre. Muchos inventos han generado temor hasta que son aceptados y comprendidos por los grandes grupos sociales.

Es así que ha surgido en los últimos tiempos una nueva fobia, la "Nanofobia", que es el temor a que minúsculos componentes desarrollados a nanoescala -de 100 nanometros o menos- puedan deambular sin control dentro del cuerpo, desde "microrobots" hasta partículas que forman parte de nuevos productos de consumo masivo. Un nanómetro es la unidad de longitud que equivale a una mil millonésima parte de un metro; ‘Nano’ significa una mil millonésima parte. Consecuentemente se aplica ese prefijo a toda aquella tecnología que trabaja en la escala microscópica.

Uno de los campos en los que esto se aplica, además de la "nanorobótica", es en el de la industria de la belleza. Las innovaciones del mundo de los productos de belleza y cuidado pueden no ser tan benéficas para el cuerpo humano, pues aunque parezca un argumento de ciencia ficción, esta industria crea nuevas cremas y lociones con lo último de la tecnología, conteniendo minúsculos componentes diseñados para funcionar de manera más efectiva, a nivel molecular. Pero ahí está el problema, son tan diminutos que, tienen la capacidad de penetrar en la piel, deambular por el cuerpo y acomodarse en órganos internos como el hígado. En principio no debería tener consecuencias fisiológicas... pero aún no se sabe con certeza. Conocer esto ha alejado a muchos compradores de estos productos.

La nanotecnología se aplica también en fibras y telas, componentes electrónicos, en medicinas y cosméticos. Por lo tanto pareciera inevitable tener que vérnoslas con esta forma tecnológica, y asumir los riesgos que pudiera implicar, si bien no hay pruebas que demuestren peligro aún. Por lo tanto es, hasta ahora, solo miedo...


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