lunes, 23 de abril de 2018

La dimensión estética en Marcuse (y 4)

Para cerrar esta serie de entradas referidas a la dimensión estética según Herbert Marcuse (1898-1979), plasmadas en el capítulo IX de su libro de 1953, Eros y Civilización, citaré algunas de las ideas finales que allí se exponen. Tras haber relacionado a Kant, a Hegel, a Schiller, a Jung y a Adorno, insiste en su concepto de que la imaginación es reprimida por la cultura para poder controlar la civilización, y la estética juega un papel de balance entre la liberación y la opresión. 

Un buen ejemplo es esta cita: "La imaginación preserva los objetivos de aquellos procesos mentales que han permanecido libres del principio represivo de la realidad; en su función estética, estos pueden ser incorporados a la racionalidad consciente de la civilización madura". Según su punto de vista, lo bello y lo artístico son sólo manifestaciones de un intento liberador ante una civilización opresiva, contrario a las ideas que asumen que lo estético se liga a un orden no represivo.

Dice Marcuse que el orden no represivo es esencialmente un orden de abundancia, al que sólo se puede llegar cuando las necesidades básicas puedan ser satisfechas con un gasto mínimo de energía física y mental, en un mínimo tiempo. El campo de la necesidad y del trabajo es aquel de la ausencia de libertad, porque en él la existencia humana está determinada por "objetivos y funciones que no le son propios y no permiten el libre juego de las facultades y los deseos humanos". En este sentido, critica algunas de las posiciones de Freud, porque el trabajo es un hecho invariablemente represivo, cosa que el psicoanálisis no contempla, y en consecuencia, la dimensión cultural de la estética replica esta condición, más que responder al inconsciente o al subconsciente. Dice Marcuse que en términos freudianos, la moral civilizada es la moral de los instintos reprimidos. Que a su vez cancela las formas sublimes de expresión estética, permitiendo sólo formas que replican la represión que la cultura aplica a la imaginación. 

Concluye: "En el sistema de dominación establecido, la estructura represiva de la razón y la organización represiva de las facultades de los sentidos se suman y se sostienen entre sí". De esta manera, la civilización coarta la libre manifestación de las formas estéticas que deberían ser propias de la imaginación liberada, más allá de su propia realidad.

domingo, 22 de abril de 2018

La dimensión estética en Marcuse (3)

En la publicación anterior seguí desarrollando la idea que Herbert Marcuse (1898-1979), el filósofo alemán nacionalizado estadounidense de la Escuela de Frankfurt, expone sobre la dimensión estética en la cultura, en su libro de 1953 (revisado en 1961), Eros y civilización. Partiendo del análisis freudiano, y sobre las ideas que derivan de la estética kantiana, Marcuse estudia, dentro de su postulado de que la civilización es una forma de represión, cómo los valores estéticos son amoldados por la cultura para someter la imaginación a la realidad. Continúo aquí su planteamiento.

Partiendo de que puede, más allá de Kant, buscar un orden estético no represivo, se establecen dos categorías que definen el orden de la dimensión estética en la imaginación. Una determina la estructura de la belleza ("determinación sin propósito") y la otra las formas de libertad expresiva ("legalidad sin ley"). Se debe ir más allá de la discusión sobre la fidelidad de la belleza en relación con lo real, para entender el propósito de la valoración estética. Esta, en verdad, está más ligada a la represión de la imaginación y su liberación. Escribe Marcuse: 
"Para Kant, la dimensión estética es el medio dentro del que se encuentran los sentidos y el intelecto. La mediación es lograda por la imaginación, que es la 'tercera' facultad mental. Más aún, la dimensión estética es también el medio en el que se encuentran la naturaleza y la libertad. Esta doble mediación es necesaria al agudo conflicto, generado por el progreso de la civilización, entre las facultades bajas y altas del hombre -el progreso logrado mediante la subyugación de las facultades sensuales, a la razón, y mediante su utilización represiva para las necesidades sociales".
Así la mediación entre la razón y la sensualidad, propio de la dimensión estética, es un intento de reconciliación entre las dos esferas de la existencia humana que fueron separadas por el represivo principio de la realidad. La reconciliación estética sería un fortalecimiento de la sensualidad contra la tiranía de la razón. En la publicación siguiente cerraré esta propuesta de Marcuse con su conclusión respecto a la estética y la realidad.  


sábado, 21 de abril de 2018

La dimensión estética en Marcuse (2)

En la entrada de ayer hice referencia al libro Eros y Civilización de 1953 del filósofo de la escuela Crítica de Frankfurt, Herbert Marcuse, en particular a su capítulo IX, La dimensión estética, que trata sobre la forma cómo la imaginación, a través de las manifestaciones estéticas, se contrapone al principio de realidad en la cultura, que se presenta como una forma social represiva. El problema que destaca Marcuse es la manera cómo se ha de entender la estética, que es un concepto plurivalente desde la época de Kant.

Hay una aproximación a lo estético desde los sentidos, que no coincide con la aproximación que parte de lo bello, y que finalmente se relaciona con el arte. Más aún, destaca Marcuse que "la dimensión estética y el correspondiente sentimiento de placer aparecen no sólo como una tercera dimensión y facultad de la mente, sino como su centro, como el medio a través del cual la naturaleza llega a ser susceptible a la libertad, a la necesidad de la autonomía". La experiencia básica en esta dimensión es sensual antes que conceptual.

Según eso, la percepción estética es esencialmente intuición, no noción, y está acompañada del placer. Esta es una forma de contraponer la imaginación a lo real represivo, más allá de la belleza. Se esperaría que el placer derive de la percepción de la forma pura de un objeto independientemente de su materia y de sus propósitos. Tal representación es el trabajo de la imaginación. De aquí, Marcuse, sobre la base de Kant, deduce dos categorías principales que definen el orden objetivo de principios válidos para lo estético. Estos son: la determinación sin propósito y la legalidad sin ley. En la publicación siguiente trataré este tema y cómo lleva Herbert Marcuse la dimensión estética al campo de la psicología de la cultura.

viernes, 20 de abril de 2018

La dimensión estética en Marcuse (1)

En su libro de 1953, Eros y civilización, el filósofo y sociólogo judío de nacionalidad alemana y estadounidense, Herbert Marcuse (1898-1979), toca, entre otros temas, el de la dimensión estética en la cultura del siglo XX. Desde su punto de vista, en el que la civilización es una forma de controlar el Eros, lo estético es esencialmente irrealista. El principio de realidad, que confronta al de la imaginación, en el establecimiento de formas de represión, se confronta con la idea de una estética que venza al Tánatos. Marcuse cree que los valores estéticos pueden funcionar en la vida bien como adornos, bien como actos de liberación y valoración, pero en el campo de la cultura terminan siendo formas de actuación.

No obstante, Marcuse reconoce que es importante decidir qué concepto de estética debemos aplicar, puesto que la idea formulada por los pensadores del siglo XVIII no es la que se aplica hoy. El concepto de estética ligada al genio o al esteticismo bohemio, que se resaltaba a mediados del siglo pasado, termina siendo el resultado de una represión cultural de los contenidos y verdades que no tienen que ver con las expresiones múltiples y diversas que la actuación contemporánea nos hace entender. Por lo tanto, Marcuse deshace la idea de una estética esteticista, buscando el origen del término, para derivar luego en un enfoque psicoanalítico que demuestra lo represivo que puede resultar la cultura. 

Para partir de la noción básica de estética, se ha de encontrar el sentido original y la función de lo estético. Dice Marcuse: "Esta tarea envuelve la comprobación de la relación interior entre el placer, la sensualidad, la belleza, la verdad, el arte y la libertad -una relación revelada en la historia filosófica del término estético". Aquí se aplica a un campo que aspira a preservar la verdad de los sentidos, reconciliando las facultades "superiores" e "inferiores" del hombre (el intelecto y la sensualidad) en la realidad de la libertad. Para esto Marcuse apela a Baumgarten y a Kant, señalando que esta idea refleja el antagonismo básico entre el sujeto y el objeto que se presenta que la dicotomía de las facultades mentales y sensoriales: sensualidad, comprensión, deseo y conocimiento. Es decir, lo que puede verse como la dupla entre la razón práctica y la teórica. En la próxima publicación, veremos que implica esta formulación de lo estético en el campo de la dimensión represiva de la sociedad. 

jueves, 19 de abril de 2018

El ratón a la venta, en animación 3D

Aquí pongo un corto de animación en 3D, realizado por Wouter Bongaerts, un artista que trabaja para Disney, con música de Oliver Wery, presentado en 2010 en la Media & Design Academy Genk, de los Estados Unidos, titulado Mouse for sale ("Ratón a la venta"). Una breve historia de empatía y simpatía.  




miércoles, 18 de abril de 2018

La consola de juegos con cartones

La reconocida empresa japonesa de juegos de video Nintendo, va a lanzar esta semana el Nintendo Labo, una plataforma de juguetes y juegos de construcción desarrollada como una extensión para la consola Nintendo Switch. El equipo utiliza kits que incluyen cartones previamente recortados y otros materiales que se montan en combinación con la Nintendo Switch y los Joy-Con (controles consistentes en dos unidades similares, separadas, que contienen cada una un palillo análogo y una matriz de botones), para crear lo que han llamado "Toy-Con", que pueden interactuar con el software del juego incluido y viceversa. En otras palabras, a la consola de juegos digital se le adosan formas y figuras de cartón, que ayudan al desarrollo del juego, como parte integral del mismo.    

Nintendo ha diseñado Nintendo Labo como una manera de enseñar los principios de la ingeniería y la física. Será lanzada en forma individual en diferentes Kits de Labo, cada uno conteniendo un conjunto cartón pre-recortado y otros materiales, que sirven para crear los ambientes y complementos para los juegos de las pantallas. Es una innovación bien original, que busca abordar otras formas de entretenimiento. Ante la tremenda competencia que significan X-Box y PlayStation, las formas creativas de mercadeo deben superarse a sí mismas cada vez más. Esta es una muestra. 

Ver https://labo.nintendo.com/ ¡es increíble!




martes, 17 de abril de 2018

Ficción fractal

Aquí pongo una imagen de ficción, creada sobre la base de fractales y programas de ilustración informática. Es de libre uso en la Web. Otra muestra de estética digital en el ciberespacio. 



lunes, 16 de abril de 2018

Freud sobre la imaginación y la belleza

El médico neurólogo, austríaco, Sigmund Freud (1856-1939), conocido como padre del psicoanálisis, trató en sus muchos libros sobre distintos temas relacionados con la mente, la personalidad, los sueños, el inconsciente, la sexualidad, la enajenación, la conducta y la psiquis. Al abarcar tantos temas usuales y humanos, se vio abordando también temas paralelos, como el de la imaginación, la estética y la belleza.  

Cuando trata el problema de la fantasía y la imaginación, en especial en Introducción al psicoanálisis (1917) y en El malestar en la cultura (1930), también hace alusión a lo bello y lo estético, desde el punto de vista de las cultura en relación con el individuo. Al referirse al asunto de las pulsiones, los instintos, y a la forma cómo la cultura les reprime, dice que el arte es justamente una forma de "retorno" a lo reprimido, pues muestra aquello que la fantasía libera, bien sea a nivel individual o social. Se puede decir, como dedujo Theodor Adorno, que la imaginación artística da forma a la "memoria inconsciente" de esas pulsiones o instintos que no han podido liberarse de la constricción que la civilización impone. 

El ser humano se percata de las verdades que la imaginación revela cuando la fantasía toma forma, cuando crea un mundo de percepción y comprensión, un universo subjetivo y al mismo tiempo objetivo, que se manifiesta en las artes. El análisis de la función cognoscitiva de la fantasía conduce a la apreciación de la belleza en todas sus expresiones, que se analiza en la "ciencia de lo bello" que es la estética. En consecuencia, afirma Adorno, según Freud detrás de la forma estética yace la armonía reprimida de la sensualidad y la razón, que a la vez es una manera de protestar contra la organización de la vida por la lógica de la dominación. Toda una propuesta compleja, relacionada sin duda con las ideas de alienación y represión, características del psicoanálisis freudiano.


domingo, 15 de abril de 2018

sábado, 14 de abril de 2018

Una frase de Pierre Auguste Renoir

“Voy a decirles lo que creo que son las dos cualidades de una obra de arte... En primer lugar, debe ser indescriptible, y en segundo lugar, debe ser irrepetible.” 

PIERRE AUGUSTE RENOIR. (1841-1919), pintor impresionista francés.